La tecnología nos da dado increíbles beneficios pero también nos ha hecho dudar de la realidad. Hoy día circulan en Internet millones de imágenes que muchas veces no sabemos si son reales o no, si han sido manipuladas con algún programa o si efectivamente muestran una verdad. Es por esto que se ha creado EyeWitness to Atrocities, una aplicación que permite a civiles captar y compartir imágenes verificables de crímenes de guerra.

Con esta nueva app las personas que viven en países con conflictos bélicos podrían ayudar a las autoridades a enjuiciar a los responsables de crímenes al facilitar imágenes reales, comprobables, del hecho en cuestión.

EyeWitness to Atrocities (Testigo ocular de atrocidades) registra la ubicación del usuario, la fecha y la hora, y las redes Wi-Fi cercanas para comprobar que el archivo no ha sido editado antes de enviarlo a una base de datos controlada por un equipo de expertos jurídicos.

La idea de esta aplicación es poder tener información verificada que pueda ser usada como pruebas en los tribunales a la hora de castigar a los culpables. Muchas veces se han publicado imágenes de este tipo que han resultado ser falsas o que por alguna razón no han podido ser verificadas, lo que lleva a desechar este material como prueba.

EyeWitness to Atrocities fue creada con esta finalidad tras la polémica que se creó con relación a las imágenes publicadas por la cadena británica Channel 4 en 2011, donde se mostraban a las tropas de Sri Lanka ejecutando a prisioneros tamiles. El gobierno de Sri Lanka dijo que las imágenes habían sido manipuladas y emitió su propia versión del vídeo donde decían que los asesinos eran rebeldes con uniforme del ejército.

Aunque Channel 4 rechazó las acusaciones y alegó que su trabajo había sido comprobado meticulosamente, la duda está presente. Como este caso, existen otros tantos. Recordemos en noviembre del año pasado se publicó en YouTube el famoso vídeo del “niño héroe sirio”, que parecía desafiar los disparos para rescatar a una chica oculta bajo un coche. Al final resultó ser un material producido en Malta por cineastas noruegos con la intención de hablar de la difícil situación que viven los niños en zonas de conflicto.

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