¿Infrarrojo o digital? Si te preguntas cuál termómetro comprar sigue leyendo porque te vamos a ayudar. Y es que un termómetro siempre es indispensable en cualquier hogar, al ser el instrumento de medición que nos permite conocer nuestra temperatura corporal y saber si tenemos fiebre. Un oxímetro podría ser útil también, como hablamos hace poco, porque tratándose de la propia salud y la de nuestra familia no nos podemos descuidar, por eso conviene elegir un buen termómetro que nos de una medición lo más precisa posible.

En el mercado existen una gran variedad, desde digitales hasta termómetros infrarrojos, por lo que no resulta sencillo saber cuál es el que más nos conviene tener. En esta guía te daremos las claves para que sepas en qué debes fijarte a la hora de comprar un termómetro.

Termómetros digitales

En la actualidad, el termómetro digital es uno de los tipos más vendidos como también de los más económicos. Para realizar la medición de la temperatura corporal usan sensores de calor electrónicos. Cuentan con una pantalla LCD de fácil lectura y funcionan con baterías o pilas. Algunos de ellos incorporan un pitido o señal acústica, que nos informa que ha terminado la medición de la temperatura.

Se pueden encontrar tanto de punta flexible como rígida, por lo general, ya sea para tomar la temperatura vía oral en adultos o niños. Los de punta flexible suelen ser los más cómodos. Los de punta rígida son más convenientes cuando se toma la temperatura vía axilar o rectal.

Hay que tener en cuenta que la medición rectal es la más fiable y efectiva en el caso de los bebés, especialmente los de menos de 3 meses.

Entre sus ventajas, cabe destacar que la mayoría de termómetros digitales sirven para registrar la temperatura en recto, axilas y boca. La medición la hacen en menos de un minuto. También es conveniente saber que es una de las mejores opciones para bebés, recién nacidos, niños y adultos.

También tienen algunas desventajas, y es que para la medición oral hay que esperar más de 15 minutos tras haber ingerido comida o bebida. Pues la temperatura de los alimentos en la boca puede afectar a la medición.

Termómetros infrarrojos

El termómetro infrarrojo es el más rápido y fácil de usar, en cuestión de 1 a 3 segundos nos proporciona la temperatura, midiendo el calor que emite el cuerpo. Entre los modelos que existen, encontramos que hay para colocarlos en la oreja, en la frente o usarlos sin ningún contacto. Los de frente suelen ser una buena opción sobre todo para los niños.

Los termómetros infrarrojos sin contacto, funcionan sosteniendo la varilla a dos o tres centímetros. Aparecen unos círculos de luz en la frente, al converger los círculos muestra la temperatura. Muchos de ellos, informan con una señal acústica de que la medición se ha realizado correctamente.

La rapidez y facilidad de uso son sus grandes ventajas. Además, nos permiten, no solo medir nuestra temperatura corporal, sino también la temperatura de una habitación, la comida de un bebé o el agua para darse un baño.

Entre sus desventajas, destaca que tienen un precio elevado, y no necesariamente son más fiables que los termómetros digitales más baratos.

Características a tener en cuenta

Es evidente que los termómetros de mercurio ya pasaron a la historia y se han quedado obsoletos. Entre los nuevos modelos que hemos visto de infrarrojos y digitales hay una gran variedad, por lo que no todos son iguales. Las características más importantes en las que te debes fijar son las siguientes:

Lectura lo más precisa posible: y es que realmente esa es la función del termómetro. Nos conviene que de una medición precisa, ya que sino resulta inútil.

Alerta de fiebre: hay termómetros que automáticamente te hacen una señal sonora cuando sobrepasas la temperatura corporal que indica que tienes fiebre. Esto es muy útil si te sientes enfermo o mareado y no puedes ver bien la pantalla.

Rapidez en la medición: hay casos en los que permanecer quieto durante largos periodos de tiempo resulta complicado, sobre todo para los más pequeños. Al final hay que estar repitiendo una y otra vez la prueba, porque se haya movido el termómetro o se haya salido de su lugar. En estos casos conviene tener un termómetro que haga una medición más o menos rápida. Aunque los termómetros infrarrojos son los más convenientes para estos casos, también hay modelos digitales que hacen la medición en menos de 10 segundos.

Almacenar lecturas previas: algunos modelos de termómetros tienen una memoria interna que graba las lecturas que previamente ha hecho. De es manera, tendremos nuestro registro siempre disponible, sin tener que estar apuntando nada.

Pantalla retroiluminada y alarma: es una característica muy útil si nos tenemos que tomar la fiebre de noche y no queremos despertar a quien tenemos cerca en la cama. También para tomar la temperatura a un niño por la noche que está cansado. En la pantalla aparece iluminado el resultado de la medición, junto a una alarma que nos indica que se ha realizado correctamente.

Con estas indicaciones que te hemos dado sobre lo que debes tener en cuenta a la hora de comprar un termómetro, te resultará más sencillo saber cual se adapta mejor a tus circunstancias.

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