La tecnología inalámbrica ofrece un futuro prometedor a la medicina y eso lo comprobamos cada tanto con creaciones como esta. Gracias a un grupo de científicos estadounidenses ha sido posible la creación de unos sensores cerebrales inalámbricos capaces de disolverse en el cuerpo con el pasar de los años.

Si, resulta que estos dispositivos, que tienen como objetivo controlar la presión y la temperatura intracraneal de las personas, no tendrán que ser removidos con cirugía ya que una vez que su función ha terminado, se disuelven en el cuerpo. De esta manera, se disminuye el riesgo de que el usuario contraiga algún tipo de infección o sufra de inflamaciones crónicas o erosiones en la piel o en los órganos.

Según los científicos, estos implantes se pueden utilizar para monitorizar pacientes con lesiones cerebrales. El objetivo es “implantar un sensor en el cerebro” para establecer una “conexión cercana” que emita señales inalámbricas sobre la salud de este órgano y que permita a los médicos “intervenir en caso de necesidad”.

En los últimos tiempos, hemos visto varios dispositivos y sistemas biomédicos con distintos resultados. Se trata de un área que avanza bastante rápido y aunque muchos de ellos aún deben lidiar con el obstáculo que genera la respuesta inmune que desencadenan en el cuerpo algunos implantes, este tipo de sensores promete eliminar esto.

Finalmente, el profesor de la Universidad de Illinois John A. Rogers ha dicho que “este tipo de medicina bioeléctrica tiene mucho potencial en varias áreas de atención clínica“, y que con estos sensores queda “probado que es posible crear implantes electrónicos de alto rendimiento”.

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