Oro, plata o confianza… se supone que toda moneda debe tener algún tipo de respaldo, lo que en el mundo económico se llama “patrón”.

Pero, ¿qué pasa cuando hablamos de una moneda “virtual” concebida bajo el pseudónimo de Satoshi Nakamoto?

Bitcoin, la moneda-software que lograría el consenso en una gran parte del mundo, al menos del digital, suena a ciencia-ficción, pero ya hay empresas aceptándola por productos y servicios relacionados con tecnología e innovación: telefonía, servidores online y… ¡Casinos online!

No obstante, genera inquietudes: si un país se sube formalmente al carro quedaría automáticamente fuera del FMI y cualquier otra institución reguladora que, nos guste o no, es lo que nos separa de ser feudos del siglo XXI.

Todo esto a día de hoy da ‘yuyu’ y mucho: la magia ocurre mediante un programa único llamado Bitcoin-Qt o Bitcoind, “sin vulnerabilidades”, que permite manejar todo mediante ordenadores o móviles…

Dicho por lo bajo, como alguien pueda crackear aquello se puede ir la economía al mismo vecindario que el difunto Geocities… Y un “click en ‘Recuperar Contraseña’ para salvar su hipoteca” o cualquier movida similar no sólo no mola, espanta.

En su defensa podemos decir que por mucho que queramos Internet no es Las Vegas, así que lo que pasa online no necesariamente se queda online.

Existen monedas y billetes hechos por particulares para simbolizar la Bitcoin y transar con ella… Como el Monopoly, pero “de verdad”, cosa que debería combatir un poco el escepticismo.

Alternativa al bloqueo

Empresas como WordPress y PayPal transan en Bitcoins en países con economías e Internet restringidos… Si Twitter ha tumbado gobiernos, Bitcoin podría romper más de un bloqueo pero, ¿a dónde llevaría esa “libertad económica” basada en lo digital?

Si Internet se restringe por política y la lucha por abrir el campo se basa en derechos como la información y la libre expresión… ¿De qué podría servir una irrupción potente de Bitcoin? ¿Hablamos de una revolución cambiaria mundial?

Buscando el sentido

Supongamos que el Bitcoin se instaura y de alguna manera que aún no sabemos cada país forja su economía tan pujante como pueda, basada en algo que existe mediante una lógica casi de videojuego…

¿Cómo reaccionarían las grandes potencias económicas? A lo tonto hablamos de dinero infinito en un mundo en que se vaticinan guerras por el agua… ¿Tiene sentido plantearnos un escenario utópico en que un dinero digital soluciona los problemas? ¿Y qué pasaría entonces con la inflación?

Casi 300 euros

Según algunas ‘tarifas’ cada Bitcoin vale unos mil dólares y este elevado valor casi viene a ser una especie de patrón-dólar para una moneda “sin patrón”. ¿Es la manera de poner puertas al campo?

Existen escasas maneras de transformar divisas en Bitcoins, como el cajero Robocoins que cambia dólares canadienses. Entonces tener este dinero se deriva de tener dinero convencional y acceso a métodos de cambio… ¿De dónde salen los Bitcoins que hacen falta para democratizar los accesos desde países bloqueados?

Crecimiento exponencial

El valor actual del Bitcoin no es lo más notable, sino la rapidez con que crece. En junio de 2013 valía unos cien dólares y ya ha aumentado considerablemente… Esto respondería a la pregunta sobre la inflación porque estaría, desde luego, más que controlada… a menos que alguien quiera volver.

Con una tasa de crecimiento exponencial el enriquecimiento es inminente y una conversión a la inversa podría ser el génesis de una nueva burbuja en que las monedas “habituales” acaben disminuyendo abruptamente su valor.

Después de leer todo esto puedes decirnos: ¿Piensas que el Bitcoin es una buena forma de inversión? / JH (@janetmarilyn)

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