Evidentemente, quien no haya estudiado periodismo o no tenga los conocimientos suficientes, puede confundir opinión con dar una información. Pero venimos a solucionar este error tan común entre las nuevas generaciones en redes sociales: Vamos a construir poco a poco una guía básica para saber distinguir entre información y opinión.

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Esto es algo que poca gente se plantea, pero muchas veces, el propio redactor o periodista deja implícita su opinión dentro de la información que está contando, ya que dejar de lado la objetividad es casi imposible. Es una práctica que no debe usarse, ya que son dos géneros periodísticos diferentes. Si se trata de un texto de opinión, debe dejarse claro al inicio.

En los artículos, reportajes o textos informativos, son las fuentes las que avalan lo que se escribe, sin embargo, en la opinión, es quien la escribe la única fuente basada en sus valores, cultura, experiencia propia, sentimientos, emociones, etc.

Se puede opinar en un texto de información, de manera directa o indirecta, pero esa opinión no debe alterar, ni condicionar ni falsear la información que se cuenta. Esto es clave.

Los redactores y periodistas tenemos una ardua tarea en la actualidad, y es que informar en tiempos de inmediatez y donde hay tantos flujos de información nos complica mucho nuestra misión de informar.

Opinar e informar, diferentes objetivos

Opinar, como su propia palabra indica, es dar una opinión, es decir, contar algo de manera subjetiva. Esto significa que en ese texto vas a leer información elaborada en base al juicio de una persona y donde entran en juegos sus valores, principios, experiencias, circunstancias, ideologías, pensamientos, emociones, su punto de vista, etc.

Informar es contar un hecho concreto sin meter el corazón por medio. Es decir, salir a la ventana y decir que está nublado. No se debería alardear la belleza de los días grises ni tampoco desprestigiar los días nublados porque se prefieren los días de sol.

En la información, normalmente, los redactores o periodistas, nos basamos en una fuente. En este caso sería el pronóstico del tiempo que nos envía la Agencia Estatal de Meteorología (AEMet). Nos estamos basando en información pura y dura, sin más. Son datos, o llueve hoy en Madrid no llueve, nada más.

Redes sociales, la distorsión del periodismo

La época de la inmediatez, no lo vamos a negar. Altamente beneficiosa, pero muy peligrosa. Un arma de doble filo que te puede elevar a las nubes o hundir en el fango. Ahora mismo hay miles, por no decir millones, de fuentes de información a nuestro alcance y es aquí donde entra el dilema. ¿Qué creer y qué no creer?

Twitter es una fuente de información muy consultada cuando hay sucesos de interés nacional e internacional. Aquí, en la red social de Elon Musk, prima la rapidez y a veces esa información que se leen en los tweets está sesgada, es decir, que más que informar de un hecho, es una opinión. ¿Informa del hecho? Sí, pero está sesgada por quién la escribe.

A parte de ser un medio de comunicación muy directo y rápido, también es el nido de las fake news, es decir, de las noticias falsas. Cualquiera puede tergiversar los hechos y darlos como reales y confundir así a toda la población. Es lo que ha pasado, y seguirá pasando si no se aprende de delimitar la información real de la falsa.

En otras redes sociales como Instagram, Facebook, o incluso por grupos de WhatsApp o Telegram, los bulos también corren como la pólvora, sobre todo cuando se tocan temas políticos y temas controvertidos como temas sociales, económicos, inmigración, impuestos, etc.

Cualquiera puede hacer suyo un suceso y contarlo como si estuviera en primera persona y darlo como información al mundo entero. Así es como se hacen virales muchas noticias falsas. De hecho, grandes medios de comunicación, se han hecho eco de fake news y luego han tenido que desmentirlo.

El género interpretativo

En periodismo hay varios géneros periodísticos, uno es el género de opinión y el otro es el género de información. La cosa no se queda ahí, sino que ha surgido uno nuevo que es el resultado de la sociedad actual donde se funden la información y la opinión.

Se trata del género interpretativo. Esto no da pie a usarlo como excusa para escribir cualquier texto y opinar de todo. En absoluto. Surge como evolución de la comunicación en prensa que, desde hace ya muchos años, mezcla la información con la opinión.

Suele darse de forma esporádica en medios tradicionales y más asidua en medios de comunicación más actuales como Internet. En este género se funden el hecho o suceso con la valoración personal de quien lo escribe.

La gran mayoría de textos actuales son así, se hacen interpretaciones de los sucedido, posibles hipótesis, opiniones del redactor o periodista a modo de opinión colectiva, valoraciones subjetivas, se condicionan, se relacionan datos, se hacen conjeturas, hay detalles, etc. En otras palabras, la información que lees en ese texto posiblemente esté condicionada por la ideología del medio al que pertenece.

Claves para distinguir entre información y opinión

  • Consulta varias fuentes oficiales.
  • Léelo dos veces para desgranar las opiniones “ocultas”.
  • La información puede verificarse.
  • Que sea una información objetiva y real.
  • Si estás de acuerdo o no con lo que lees, es una opinión.
  • Si hay conjeturas, opiniones, juicios, críticas, etc. es una opinión.
  • Lo que lees solo te cuenta el hecho con la ubicación, los participantes, la hora y que ocurrió, entonces es información.
  • Es información si citan las diferentes fuentes y no alteran los hechos.
  • No te fíes de lo que te llega por grupos de WhatsApp y otras apps de mensajería.
  • Antes de compartir la información léela y verifica con otras fuentes.

¿Cómo distinguir entre información y opinión?

Ahora mismo todo está en Internet y separar la verdad de la mentira ya es casi imposible. De hecho, hay casos en los que la noticia falsa se ha viralizado y la verdadera ha sido sepultada.

No siempre es verdad todo lo que se ve en las redes, webs, aplicaciones, etc. Por eso siempre hay que desconfiar y confirmar lo que se cuenta desde diferentes fuentes, no solo leer un medio. Solo así podrás distinguir la verdad de la mentira y crear tus propias opiniones.

La libertad de expresión se recoge en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en la Constitución Española, pero eso no da luz verde a informar opinando con mentiras, dañando el honor, injuriar y calumniar a una persona o entidad, etc.

Son dos conceptos similares que a veces se nos atraviesan y que no todos podemos diferenciar esas sutiles palabras que separan la opinión de la información. Y esto, en parte, se debe a que estás leyendo algo que comparte tu mismo pensamiento, por eso debes irte al bando contrario y leer aquello que te va a hacer sentir incómodo. Solo así podrás darte cuenta de si ese titular o texto es información veraz de un hecho, o también lleva implícito una opinión. 

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