El advenimiento de la impresión en 3D ha sido una gran ayuda para la comunidad médica desde que se introdujo al público, produciendo con ella desde prótesis de bajo costo, así como medicamentos sintéticos, modelos médicos y válvulas para el corazón.

Sin embargo, la última innovación en la impresión 3D bioindustrial podría ser el paso más grande que se ha dado hacia la creación de órganos artificiales completamente funcionales, como los vasos sanguíneos en impresión 3D.

bioprinter,

En un informe publicado por el Laboratorio Nacional Lawrence Livermore (LLNL), científicos explicaron el procedimiento para producción de vasos sanguíneos sintéticos, todo ello con la ayuda de la bioprinting (bioimpresión).

Al igual que las impresoras 3D, se pudo conocer que las bioprinters (bioimpresoras) producen modelos tridimensionales con el uso de un modelo cargado previamente en su sistema y con el uso de materiales sintéticos, pero a diferencia de la primera -que utilizan líquidos de polímeros, resinas o demás bases de esa calaña- la bioprinter usa ‘bio-tinta’, es decir, materiales que son ‘compatibles con el cuerpo humano’.

Por su parte, Mónica Moya, una de los principales investigadores en el proyecto, dijo –según TechTimes– que la combinación de la biología y la ingeniería permite la resolución más fina de tejido impreso y que, con la capacidad natural del cuerpo para el crecimiento auto-dirigido, el resultado final es más fiel a la fisiología.

A su vez, manifestó que dicho proceso toma un tiempo, puesto que inicialmente los tubos deben ser impresos fuera de las células junto a otros biomateriales que servirán de canal para entregar nutrientes esenciales que posee el entorno a la impresión, lo que permitirá que con el tiempo, los capilares autoensamblados sean capaces de conectar con los tubos de bioprinting y entregar nutrientes a las células por sí solas, dando paso a que estas estructuras puedan funcionar como lo hacen en el cuerpo.

bioprinter

Con respecto a la viabilidad para el uso de los vasos bioimpresos en cuando a trasplantes en seres humanos se trata, Moya manifiesta que hasta ahora no lo son; sin embargo, asiente a su utilidad para los estudios que tienen que ver con la toxicología o tratamiento médico en general, disminuyendo de esta manera la necesidad de experimentar con animales.

De igual manera, los científicos manifiestan que esta investigación, llevada a cabo por el LLNL, podría ser un paso clave en la futura producción de órganos artificiales.

“La precisión y alta calidad de resolución que van en la creación de vasos sanguíneos sintéticos también es necesaria para la creación de obras mayores, o incluso ‘órganos en un chip’, abreviatura de ‘órganos humanos sintéticos que se simulan en los chips’, dijo Mónica Moya “Se va a cambiar la forma de hacer la biología”, concluyó.

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