¿Desde cuándo conviven los animales con el hombre? Desde que el hombre es hombre.

 

Si tenemos en cuenta que el perro, por ejemplo, ha formado parte de las comunidades humanas desde la prehistoria, el Canis Familiaris, ha vivido y sufrido la evolución tecnológica desde la edad de los metales, cuando un hombre usó una rudimentaria herramienta de bronce, hasta la aparición del más sofisticado de los GPS que nos indica el punto exacto en el que nos encontramos ahora.

 

La unión entre animales y hombres (centrándonos en los animales de compañía y no en los de abastecimiento) ha sido siempre interesada, pero no por ella libre de emociones y sentimientos: Su ayuda ha sido indispensable en el desarrollo de nuestra civilización.

 

Dos ejemplos: El perro recién domesticado avisaba de la presencia de posibles depredadores y seguía pistas de posibles presas, recibiendo a cambio una jugosa recompensa en forma de alimento frecuente e incluso cocinado. El gato deambulaba por los graneros y almacenes de semillas devorando roedores e insectos, posibles vectores de enfermedades.

 

A ellos gracias aumentó nuestro índice de supervivencia y nos multiplicamos más y mejor. Estamos en deuda con ellos, y quizá por ello queremos su bienestar, queremos integrarlos en nuestras comunidades y mejorar su modo de vida. Es una necesidad del ser humano.

 

Si bien el cambio en la relación entre el ser humano y el animal doméstico es evidente, la esencia es la misma: Su bienestar repercute directamente en nuestro bienestar, y este hecho no hace sino reforzar el fuerte vínculo que nos une. Esta conexión une inevitablemente a nuestras mascotas y nuestra tecnología, permitiéndonos aplicar nuestros avances a estos pequeños amigos peludos… O lampiños.

 

Desde el área de la medicina veterinaria hasta la actividad diaria y cotidiana, todo está imbuido en la inherente tecnología del hombre moderno: Resonancias magnéticas, bolígrafos de insulina para perros y gatos, medidores de glucosa, test de diagnóstico del tamaño de nuestro dedo pulgar, ecógrafos, cámaras termográficas, y un enorme etcétera de instrumentos médicos adaptados a nuestras mascotas, que mejoran el diagnóstico, tratamiento y control de patologías animales.

 

En lo cotidiano, en el pasear, comer, dormir, asearse… También llegan los dedos de la tecnología. Tenemos correas extensibles, collares con luces leds, comederos automáticos, nutrición específica, casetas calefactadas… ¿Tu mascota se la lleva bien con la tecnología?

 

La evolución ambiental del hombre ha atropellado a nuestras mascotas, que han pasado de vivir en un estado de ‘semilibertad’ donde el mundo era su patio y el suelo su cama a vivir en apartamentos con sus modernos propietarios. Fruto de ello aparecen múltiples problemas en nuestros animales de compañía.

 

El stress, una pandemia del siglo XXI también ataca a nuestros animales, pero no de la misma forma en que nos ataca a nosotros. La obesidad se ceba (disculpen el mal chiste) con algunos de nuestros perros y gatos, que a día de hoy serían incapaces, no solo de cazar una liebre o a la más torpe de las aves, sino de incluso llegar a perseguirla más de 10 metros sin pararse a recuperar el resuello o darse directamente por vencidos.

 

Y es que nuestros compañeros de viaje en este mundo no tienen la “suerte” de contar con un cerebro privilegiado y una enorme capacidad de adaptación a consecuencia de su inteligencia… Ellos vienen a remolque, y si bien la selección genética artificial ha conseguido animales de buen carácter y “flat-friendly” todavía quedan aspectos por pulir.

 

Tras un profundo análisis queremos encontrar y mostrar soluciones posibles a problemas reales que sufren nuestros compañeros. Ayudas tecnológicas para todos aquellos problemas surgidos por culpa del avance tecnológico… Paradoja de nuestros tiempos modernos.

 

Por esto, en futuras ediciones os contaremos por ejemplo cómo ‘Dog-e-minder’ puede ayudarnos a recordar las citas con el veterinario: La fecha exacta de su vacuna anual de la rabia o simplemente si hoy alguien le ha puesto su ración de comida a nuestro amigo.

 

O cómo ‘GoDogGo’ podrá entretener y estimular a nuestras mascotas durante largos periodos de tiempo sin necesidad de interactuar con nosotros y evitando molestas conductas destructivas… Tus rodapiés podrán existir tranquilos y a salvo.

 

Si, como nosotros, eres amante de las mascotas y de la tecnología a partes iguales no te alejes mucho de nuestros contenidos, ¡¡Te sorprenderán!!

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