La biometría avanza a pasos agigantados y en los últimos tiempos hemos visto cómo se hace cada vez más frecuente el uso de la huella dactilar como sistema de autenticación en móviles, lugares de trabajo y demás. ¿Es el fin de las contraseñas como las conocemos? Depende… De momento, Giesecke+Devrient (G+D) y Nymi han desarrollado un novedoso sistema de autenticación para acceso, por ejemplo, a espacios de trabajo, basado en la combinación de la huella dactilar y el latido cardíaco de las personas, frente a la opción actual de contraseñas o reconocimientos de rostro o iris. La nueva solución, en forma de una pulsera de diseño, no exige contacto y permite mantener las manos libres. Veamos cómo funciona.

Y es que a diferencia de los sistemas convencionales, huella dactilar o reconocimiento facial, este nuevo sistema no coteja datos contra referencias almacenadas en un sistema central, sino contra una plantilla matemática abstracta que se almacena directamente en el chip interno de la pulsera. De esta forma, cada persona mantiene en todo momento el control de sus propios datos biométricos.

La solución utiliza la plataforma Nymi Connected Worker para asegurar su interoperabilidad con la infraestructura tecnológica de las empresas a través de componentes de G+D. Esta plataforma permite a los empleados estar conectados de forma segura e instantánea a todo entorno, ya sea digital o físico, así como redes, y todo ello sin necesidad de contraseñas cuyo uso no siempre resulta totalmente seguro.

Igualmente, el applet o subprograma de Verificación de la Identidad Personal (PIV), desarrollado por G+D, proporciona un Elemento Seguro (SE) como componente clave de la solución y al añadir, por ejemplo, un applet Legic se permite el acceso sin contacto a dispositivos, redes y otros recursos autorizados.

El acuerdo a largo plazo al que han llegado Nymi y G+D tiene como objetivo proporcionar soluciones basadas en tecnologías que den prioridad a las personas centrándose en diseños de fácil uso. Esta solución funciona como verás en este video:

Según Chris Sullivan, CEO de Nymi, “experimentamos a diario las vulnerabilidades de las organizaciones construidas en perímetros habilitados con contraseñas, por lo que el paso a sistemas sin contraseña es inevitable y la biometría es el protocolo de seguridad más fuerte disponible actualmente. No obstante, –añade Sullivan–, es evidente que la pérdida de identificadores biométricos tendría consecuencias mucho más serias que la pérdida de una contraseña, y por ello, la integridad de las soluciones biométricas es una de las principales prioridades para las organizaciones de todos los sectores”.

Por su parte, y según Ferdinand Burianek, responsable de sector público, seguridad en tránsito y empresarial de G+D, “la gestión de la seguridad de las áreas sensibles de la empresa consume cada año una gran cantidad de tiempo y recursos financieros y humanos por lo que el uso de datos biométricos salvaguardados en un Elemento Seguro abre posibilidades completamente nuevas ya que, después de todo, es fundamental cómo y dónde se almacenan las aplicaciones y los datos sensibles. Más allá del control permanente de los datos biométricos de los usuarios –termina diciendo Burianek–, nuestra solución también garantiza una gran experiencia de usuario y alta seguridad».

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