Las selfies se han convertido en la obsesión de muchos. Para algunos se ha hecho casi imposible resistir la tentación de hacerse un autoretrato para colgarlo en alguna red social y aunque muchos pudieran creer que las mujeres son las más adictas a las selfies, no es así. Hombres, niños, personas mayores e incluso el presidente de los Estados Unidos han sucumbido ante el encanto que pueden generar las selfies.

De acuerdo a la especialista en salud mental, Panpimol Wipulakorn, el hábito de las selfies podría ocasionar problemas cerebrales relacionados con la falta de confianza en sí mismo. La experta indica que es propio de la naturaleza humana buscar la aprobación de los demás y es precisamente eso lo que se busca al publicar una imagen propia.

Wipulakorn señala que “si la gente hace algo y logra una recompensa, volverán a repetir el acto”, y esto es lo que ocurre con las selfies.

Hoy día, las redes sociales son el principal vertedero de estas acciones que se ven recompensadas cuando los contactos comentan la imagen o dan “like” a estas, dos señales que dejan claro que la selfie ha sido “exitosa” porque ha generado una reacción entre los contactos.

Aunque a simple vista el caso de las selfies no parece representar un peligro para nuestra salud mental, el mayor problema podría surgir si las personas no consiguen el resultado esperado. Al no lograr la aprobación en el mundo virtual, las personas podrían comenzar a generar pensamientos negativos sobre sí mismos, afectando de esta manera su autoestima. Esta situación podría causar afecciones más graves como paranoia y depresión, de acuerdo a la doctora Wipularkorn.

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Está claro que no todas las personas se toman selfies de manera obsesiva para obtener likes o comentarios positivos que refuercen su autoestima.

Sin embargo, hay muchos casos en los que sí sucede por esto y muchas veces no es una acción consciente. Más allá de esto, como usuarios de la red no podemos negar las consecuencias que pueden generar los comentarios positivos y negativos sobre nosotros.

A todos nos agrada ser halagados y nos desagrada ser rechazados, y eso también es parte de la naturaleza humana.

Así que, aunque estas afirmaciones no estén demostradas, podemos tomarlas como un llamado de atención para reflexionar un poco sobre lo que nos motiva a colgar una selfie en las redes sociales o en alguna página web y si no afecta o no las reacciones que pueda generar entre nuestros amigos. Quizá podamos verlo como una razón más para evitar el abuso del celular y tratar de interactuar más de manera personal.

 

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