Una batería que trabaja con azúcar podría hacer funcionar tus dispositivos muy pronto. Si, así como lo lees, ¡baterías de azúcar!

Científicos de la Universidad de Virginia Tech han desarrollado una nueva forma de generar energía sin utilizar hidrógeno, tan solo haciendo uso de esta dulce y popular sustancia como combustible.

“El azúcar es un perfecto almacén de energía existente en la naturaleza, así que es lógico que tratáramos de aprovechar ese poder natural para crear una batería que fuese amigable con el medio ambiente”, dijo el profesor Y.H Percival Zhang de Virginia Tech, según publica Cnet.

Estos científicos han tratado de imitar lo que hacen las plantas y los animales de manera natural. Han desarrollado una vía enzimática sintética para utilizar todos los potenciales de carga del azúcar como generador de electricidad en pilas.

Las baterías de azúcar no son una idea nueva. Hace un tiempo  ya  se había  hablado  de  esta forma de generar energía, sin embargo, estas primeras pilas no eran capaces de guardar mucha energía.

En estos casos, la concentración de azúcar era muy alta, lo cual afectaba en el buen desempeño de las enzimas.

Ahora, en esta nueva investigación se ha conseguido crear una  pila  con  una  densidad  de  energía  con  un  orden  de  magnitud  mayor,  permitiendo  así  un mayor tiempo de funcionamiento antes de la siguiente recarga.

¿Cómo funciona? La batería de azúcar combina aire con maltodextrina (un combustible a partir de la hidrólisis parcial del almidón) para generar electricidad.

El dato: la solución de azúcar de combustible no es ni inflamable ni explosiva y los componentes del dispositivo son biodegradables.

La mayoría  de  los  dispositivos  de  hoy  en  día trabajan  con baterías de ion de litio  (Li­Ion), las cuales son sumamente costosas por ser el litio un recurso limitado (la mayoría de las reservas del mundo se encuentran en Bolivia, China, Chile, Argentina y Australia). El azúcar, por su parte, no solo abunda en todas partes sino que también es seguro de usar.

Adicionalmente, mientras que las baterías Li­Ion  deben  ser  desechadas  una  vez  que  cumplen  su  tiempo  de  uso,  estas pueden recargarse simplemente llenándolas con más solución de azúcar.

Ahora que ya conocemos esta información, lo primero que se nos viene a la mente es cuándo podrá estar disponible tal producto. Y es que a pesar de los nuevos avances, aún quedan muchos desafíos. Aunque estas baterías pueden guardar mucha energía, la máxima cantidad que soportan continúa siendo menor que las de ion de litio, lo que limita su uso para dispositivos portátiles.

Sin  embargo,  el  equipo  de  investigadores  ha  asegurado  que  si  todo  se  desarrolla  según  lo planificado, las baterías de azúcar podrán ser incorporadas a los dispositivos en unos tres años aproximadamente y que serán eventualmente mucho más económicas que las de litio.

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