Con la creciente aceptación de las personas a las nuevas tecnologías móviles, se pronostica que para el 2017 ya existan 1.000 millones de personas a dispositivos inteligentes. Como respuesta a esto, Naciones Unidas estudia las formas en que terminales como los wearables puedan ayudar a los países más pobres.

Blair Palmer, director del laboratorio de innovación de UNICEF, ha señalado que este tipo de dispositivos pueden ser de gran utilidad en diversos campos que van desde la seguridad y la prevención, a la protección de los más pequeños. “Un detector de humo en un barrio pobre como Kibera (Nairobi), capaz de detectar el fuego de forma rápida y enviar una señal GPS a los responsables, podría salvar una gran cantidad de vidas”, ha señalado destacando la importancia del uso de este tipo de dispositivos que pueden alertar a comunidades enteras de próximos peligros.

Los wearables tienen funcionalidades muy diversas, como la de recordarle a los niños que no se han lavado las manos; esto, en miras de prevenir enfermedades.

Asimismo, Palmer manifestó la preocupación de UNICEF por la calidad del aire “Si hay alguna forma de determinar la calidad del aire que respiramos a través de sensores, ayudaría a las personas con problemas y enfermedades respiratorias”.

La UNICEF no pretende dejarle esto al destino, por lo que ha organizado un concurso para premiar las 10 mejores ideas enmarcadas dentro del universo de la tecnología con el fin de ayudar a los países que se encuentran en vías de desarrollo.

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