Pese a que los avances tecnológicos apuntan a un consumo más eficiente de la energía, el Instituto Tecnológico de Rochester ha descubierto en un estudio que el impacto neto causado por las personas en materia energética ha aumentado debido, principalmente, a que se poseen más dispositivos y se utilizan con más frecuencia.

La investigación tomó como muestra una “comunidad” compuesta por electrodomésticos fabricados, adquiridos y utilizados entre 1992 y 2007 y se hizo el cálculo de sus primeras fases de vida, destacando entre ellos productos como ordenadores de sobremesa, tablets y televisores de plasma, usando la base de datos Economic Input-Output Life Cycle Assessment.

También se analizaron informes de consumo y viejas encuestas donde sobre la propiedad y el empleo, para descubrir y revelar, en las conclusiones del estudio, que hay un mayor perjuicio causado al ambiente con el transcurrir de los años.

“El impacto energético neto de la comunidad de productos es notable, cerca del 30% del consumo medio de gasolina en un vehículo de pasajeros estadounidense en 2007. En el análisis se señala que una buena proporción de este consumo se puede atribuir a productos anticuados (televisores de tubo de rayos catódicos y ordenadores de sobremesa) debido a su tradicional consumo elevado, si bien su impacto se está desplazando hacia dispositivos móviles de menor tamaño”

La revista estadounidense, Science, ha publicado un artículo en el que se asegura que el problema no radica en la adquisición de nuevos equipos, pero sí en que no se desechan los viejos y continúan utilizándose todos, tecnología obsoleta y nueva. A esto se agrega que según el Instituto, hoy en día las personas emplean durante más tiempo los aparatos electrónicos y se ha producido un salto entre las 700 horas de uso al año en 1992 y las más de 1400 horas de 2007. Y ni qué decir del aumento que puede haberse registrado hasta nuestro año actual 2015.

Incluso también la revista Grist hace alusión al estudio, publicado por Environmental Science and Technology, en el que se explica que entre 1992 y 2007 el uso de televisores y ordenadores de sobremesa aumentó en un 20% y un 100%, respectivamente.

A pesar de todo esto, los investigadores creen que puede haber luz al final del túnel y una reducción del impacto contra el ambiente con planes que desarrollen la extensión de la vida o la eficiencia energética de las diferentes tecnologías y/o el traslado de las personas hacia el uso de dispositivos más “eco amigables”.

Tal como lo indica Grist: “Los nuevos dispositivos multifunción, como las tablets y los portátiles que también ejercen como televisiones y reproductores de música, pueden ser las ‘especies invasivas’ que destruyan los ecosistemas de dispositivos actuales, una circunstancia que puede ser positiva en la situación actual”.

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