Las redes sociales se han convertido en una poderosa herramienta de intercambio de fotos, que en muchas ocasiones puede traer más inconvenientes que beneficios, sobre todo cuando se trata de menores. Y es que es frecuente ver a todo tipo de usuarios (famosos o no) intercambiando fotos de sus hijos, una práctica que se conoce como sharenting.

El problema llega cuando todas esas fotos, que hace unos años solamente estaban en álbumes físicos, están a la vista y alcance de todo tipo de personas, sean o no del círculo del menor.

Las fotos de menores en las redes sociales pueden llegar a convertirse en un verdadero peligro, y una puerta abierta a pedófilos y pederastas en busca y captura de material para compartir en sus círculos: Fotos que para ti pueden tener un sentido divertido o inocente, como niños en bañadores en un rato en la piscina, pueden ser material para enfermos sexuales.

También pueden repercutir en el futuro: ¿Estamos dando material a los abusones que puedan hacer ciberbullying a nuestros hijos con las fotos que saquen de nuestros perfiles en redes sociales?

¿Necesitas más razones para no publicar fotos de niños en redes sociales? A continuación te dejamos seis.

1. El peligro del Grooming

Si antes hablábamos del término sharenting (unión de dos palabras inglesas “share” compartir y parenting paternidad), como la publicación de fotos y vídeos por parte de sus padres.

El de Grooming está muy vinculado al anterior: Esta palabra inglesa se utiliza para referirse a los delincuentes, “groomers”, que elaboran perfiles falsos a partir de recopilaciones de fotos de niños.

El problema es que estos groomers se hacen pasar por menores en las redes sociales, iniciando conversaciones que derivan en sexting. De este modo, estos delincuentes acaban consiguiendo fotos íntimas y privadas chantajeando a los niños y adolescentes. Finalmente consiguen su material a base de extorsión y acoso.

El problema es que los padres no nos damos cuenta fácilmente, o ya cuando es demasiado tarde. De ahí la importancia de evitar publicar fotos en redes sociales, o de hacerlo que sea siempre a personas de mucha confianza, y sabiendo que no las van a compartir a su vez con otras.

2. La foto queda fuera de nuestro control

Una vez que se publica la foto en cuestión, queda completamente fuera de nuestro control. Es decir, esa imagen puede ser vista y compartida por cualquier persona desconocida. Lo mismo pasa con las fotos que envías por WhatsApp, que muchos olvidan que es la principal red social y la comparten en grupos de “conocidos” o la suben a los estados de Whatsapp pensando que “son todos conocidos/amigos”.

A ver, que hay que tener mucho cuidado también al pensar que no pasa nada, porque esa red social únicamente está abierta a usuarios conocidos. Cuando se sube una foto de nuestros hijos, no sabemos qué amigo o conocido puede mostrarla a otra persona, esa persona a su vez a otra persona…

Incluso pueden reenviarla, hacer capturas de pantalla, y demás… Hasta que finalmente puede llegar a manos de completos desconocidos, y en muchas ocasiones a pedófilos.

3. Atenta contra sus derechos como menor

El menor de edad tiene sus derechos, y publicar sus fotos sin su consentimiento puede vulnerar dos concretos: Uno es el derecho de intimidad de todas las personas (recogido en el art.18 de la Constitución). Otro, un sistema constitucional de protección de los niños (recogido en el art.39), que abarca la protección completa de los hijos, al menos hasta la mayoría de edad.

Sobre esto es importante hacer mención a un estudio publicado por Microsoft en el que se refleja que un 42% de los adolescentes sienten vergüenza de las fotos que sus padres subieron cuando estos eran pequeños. Asimismo, dos tercios (66%) de los adolescentes aseguró haber sido víctima de por lo menos un riesgo en línea en algún momento.

En este sentido recomendamos mucha prudencia, ya que la huella digital (el rastro de todo lo que subimos y compartimos en la red) permanecerá ahí para siempre.

Recuerda siempre: Todo lo que se publica en el presente puede acabar afectándoles en su futuro, tanto en su vida profesional como personal.

4. Afecta a su percepción del mundo

Crecer en un mundo con Internet al alcance de la mano tiene sus ventajas, aunque es cierto que hay que enseñarles a nuestros hijos a darle el correcto uso, sin alejarles del contacto con la realidad. Una realidad, que como niños que son, debería estar marcada por juegos adaptados a su edad, que fomenten su correcto desarrollo, contacto estrecho con la naturaleza, otros niños, la familia.

La infancia es una etapa única que la mayoría de los adultos recordamos con nostalgia y felicidad. Permite que tu hijo se aleje de los flashes continuos, del móvil, de la tablet. Deja que explore lo que hay en su entorno, y que este no esté marcado solo por la tecnología.

5. La foto puede usarse para publicidad

Otra razón para no publicar fotos de niños en redes sociales es porque pueden utilizarse para fines publicitarios. Dado que tienes un perfil público en una red social, cualquier portal puede adjudicársela, ya sea porque le llame la atención para alguna campaña por su expresividad, o porque simplemente la cara de tu bebé o de tu hijo le haya gustado.

El caso es que esa foto puede acabar en tazas, camisetas, carteles… Y lo peor, ya no tendrás ningún derecho sobre ella. Lo explican las “letras pequeñas” de las condiciones de las redes sociales y apps de mensajería que la mayoría de nosotros aceptamos sin leer.

6. Pueden usar la foto para estafar

Muchos cibercriminales buscan fotos en Internet como gancho para sus estafas. Y, ¿qué mejor foto que la cara de un bebé llorando o de un niño enfermo en cama para dar pena a sus víctimas y que piquen el anzuelo? Mucho ojo porque la foto de tu hijo podría acabar en correos masivos para que estos estafadores hagan su agosto.

Desde GizTab te aconsejamos además que, si no puedes evitar publicar fotos de tus hijos, siempre te asegures de que tu perfil sea privado para que no te puedan robar la foto y usarla con los fines antes descritos.

Si vas a publicar alguna foto de tus hijos, restríngela únicamente a contactos muy concretos, que tengas cien por cien seguridad que no las van a reenviar a otras personas.

Importante: Nunca publiques fotos de hijos de otros sin el permiso expreso de los padres: podrías tener incluso problemas legales.

Por otro lado, jamás publiques datos sobre los sitios en los que tus hijos pasan su tiempo, ni detalles sobre sus actividades.

Ten mucha precaución antes de subir cualquier foto (ya sea tuya o de un menor), porque ya sabes, todo lo que se sube a Internet queda en Internet para siempre.

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