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El territorio ibérico se ha convertido nuevamente en escenario de buenas noticias en el ámbito de la salud; esta vez, específicamente en el Hospital Innova Ocular La Arruzafa de Córdoba donde se ha implantado un ojo biónico y devuelto parte de la visión a Josefa Jiménez, una cordobesa de 62 años de edad e invidente durante casi tres décadas por padecer una retinosis pigmentaria.

Vale mencionar que se trata del ojo biónico Argus II, tecnología desarrollada por la empresa estadounidense Second Sigh, con la que hasta los momentos se han beneficiado 120 pacientes en el mundo y que solo sirve en personas que han perdido totalmente la visión; sin embargo, se han hecho ensayos en pacientes con degeneración macular.

Ahora bien, siguiendo con el caso de Jiménez, se ha conocido que el implante se ha realizado en el ojo derecho y consiste en colocar un chip en la mácula (centro de la retina) con sesenta electrodos capaces de estimular la recepción que llega desde la retina hasta el cerebro con el fin que éste reciba señales visuales. Alrededor del ojo, a modo de anillo, va colocado un receptor al que llega la información a través de una videocámara instalada en las gafas y de ahí a un procesador de señal (un ordenador) que lleva en la cintura la paciente, y regresa a través de una antena en la patilla hasta llegar al nervio óptico.

En este sentido, profesionales de la salud han dejado claro, primero, que la paciente no ve con el ojo sino con la videocámara; y segundo, que tampoco ha de conseguir distinguir caras, pero sí ver formas y movimientos a través de imágenes bidimensionales en blanco y negro.

Antes de finalizar, es menester reseñar que según reportes esta intervención ha sido la segunda de este tipo en España; la primera, fue hace un año por el Centro Oftalmológico Barraquer de Barcelona, también a otra mujer.

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