Hay una revolución sucediendo en el campo de la medicina que comienza y termina con la impresión 3D. En este sentido, los científicos han conseguido imprimir correctamente la piel, realizar la autoformación de los vasos sanguíneos, y ahora, hay una nueva atención de impresoras 3D en el horizonte, los fármacos.

Según dio a conocer DigitalTrends, hace ocho años, la compañía Aprecia Pharmaceuticals obtuvo los derechos exclusivos para la utilización de la tecnología de impresión 3D en el ámbito farmacéutico, y puede pronto sea la hora de que esta empresa, con sede en Estados Unidos, haga algo con esos derechos.

Este gigante farmacéutico estadounidense ya es el orgulloso creador de primera impresión en 3D Spritam del mundo –siendo usado para tratar las convulsiones, que cuenta con una capa del fármaco en forma de polvo entre dos capas de líquido. La impresión 3D permite que estas pastillas se disuelvan de forma casi instantánea al hacer contacto con agua (o líquidos en general), que les hace extremadamente eficaz y útil para los pacientes con epilepsia.

En este sentido, como señala el portal, la impresión 3D permite a los fabricantes personalizar sus medicamentos como nunca antes. No sólo pueden dar cuenta de una amplia gama de factores importantes a nivel microscópico, sino que también pueden ajustar los sabores, colores y tamaño de la píldora. Por otra parte, las impresoras 3D no están vinculadas a las formas farmacéuticas tradicionales como grandes cápsulas o tabletas – de hecho, las compañías farmacéuticas ahora pueden crear drogas que se ajusten a las preferencias individuales.

De igual manera, esta herramienta proporciona a los fabricantes de medicamentos la capacidad de controlar la concentración y el tiempo de liberación de la dosis mediante la alteración de la superficie del fármaco con la modificación de la forma. Hace algún tiempo podría creerse inconcebible este hecho, sin embargo ahora es mucho más sencillo gracias a la disponibilidad de las impresoras 3D, y esto significa una nueva serie de posibilidades para los fabricantes.

Pero al parecer no sólo las grandes farmacéuticas podrían llegar a beneficiarse de la revolución 3D, pues, si en efecto estas impresoras hacen tanto la creación y el acceso a los medicamentos tan fácil los hospitales e incluso los propios individuos podrían prescindir de intermediarios, haciendo aquellos los tratamientos que necesitan por sí mismos. Pero, claro está que dar recetas para medicamentos viene con algunos riesgos graves, puesto que esto no es tan fácil como hornear, donde en sustitución del bicarbonato de sodio se añade polvo de hornear para crear el mismo efecto de textura.

Esperemos pues que Aprecia Pharmaceuticals empiece de lleno a darle uso a su patente y extienda su producción de fármacos al resto de las patologías existentes. Mientas, sólo queda dejar la fabricación de drogas a las compañías farmacéuticas, y celebrar el hecho de que tienen otra herramienta a su disposición. Posiblemente, llegará el momento en que podremos fabricar las recetas médicas nosotros mismos.

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