Son varias las oportunidades en las que concentrarnos en algo específico se torna tarea ruda; y cuando la cuestión se hace frecuente, nuestros semejantes no titubean al tildarnos de “distraídos”.

Sin embargo, el hecho de “concentrarse en algo” no radica en enfocarse exclusivamente en aquello que debería ocupar toda la atención, sino además en anular lo irrelevante; acción esta que es posible a través de “un mecanismo cerebral que suprime esa atención innecesaria y que en algunas personas no se activa suficientemente”.

Lo anterior, pertenece a un descubrimiento de John McDonald, profesor asociado de psicología; y su estudiante de doctorado John Gaspar, que podría revolucionar la percepción y el tratamiento de los trastornos de déficit de atención por parte de los médicos.

“La distracción es la principal causa de lesiones y muerte en la conducción y otros entornos de alto riesgo”, señala McDonald. “Existen diferencias individuales en la capacidad para hacer frente a la distracción. Los nuevos productos electrónicos están diseñados para captar la atención. La supresión de tales señales requiere esfuerzo, y a veces la gente parece que no puede hacerlo”.

La información fue difundida por tendencias21.net, donde además se pudo conocer que el par de profesionales de la ciencia ha armado su premisa a partir de que “existe la posibilidad en que los factores ambientales y/o genéticos puedan impedir o reprimir una actividad específica del cerebro que los investigadores han identificado, y que ayuda a evitar la distracción”.

De la misma forma se conoció que ya en el año 2009, McDonald junto a otros científicos, había dado con la existencia de esta supresión; y pese al recién descubrimiento, Gaspar mantiene que “esto es sólo una parte de la ecuación y que la supresión activa de los objetos irrelevantes es otra parte importante”.

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