El Proyecto seleccionado como ganador nacional del concurso James Dyson Award 2020 es Dreamview, una mascarilla modular que está diseñada para mejorar la ventilación mecánica no invasiva. Permite que el paciente pueda utilizar la mascarilla de tres formas diferentes en un solo producto, y facilita la interfaz dinámica para que el rostro del paciente descanse. De esta forma, evita la formación de úlceras por presión. 

Ha sido creado por dos españolas, María de la Sierra González-Palencia Soria y Alicia Muñoz Segovia, estudiantes de la Universidad Politécnica de Madrid. Debido a una experiencia personal, una de las estudiantes comenzó a investigar en el 2017 el diseño de las mascarillas respiratorias existentes, comprobando que todavía se podía perfeccionar para mejorar la calidad de vida de los enfermos crónicos. Tras un año de estudio e investigación, dónde nacieron los primeros bocetos e ideas, las estudiantes desarrollaron “Dreamview”, una solución que resuelve los problemas ocasionados por el uso diario de respiradores y mascarillas. 

La mascarilla se puede utilizar de forma oronasal, nasal y oral, de tal manera que el usuario puede comenzar con un modo y después, cambiar los componentes para que funcione como una mascarilla de otro tipo, dejando así respirar a la piel. Además, lo innovador de este sistema se centra en la posibilidad de combinar marcos bucales grandes con olivas pequeñas, y viceversa, con el fin de llegar a un mayor número de usuarios, y disponer, no sólo tres modelos estándar (S, M y L), sino de 27 opciones diferentes con tres tamaños de módulos ( por ejemplo, zona de la boca en la talla S y la de la nariz en la talla L). 

Al tratarse de módulos de pequeñas dimensiones, se consigue un menor impacto visual y, los marcos, al estar fabricados de material transparente, disminuyen la barrera entre el enfermo y la sociedad. 

El Invento 

Aproximadamente, el 10% de la población mundial necesita un tratamiento de ventilación mecánica no invasiva pero las mascarillas existentes en el mercado, sólo están disponibles en 3 o 4 tallas, por lo que es difícil encontrar una que se adapte adecuadamente al usuario cuando éste no cumple los estándares. 

Este problema fue el que la estudiante María De la Sierra pudo comprobar cuando su abuela tuvo una enfermedad neurológica que le obligó a utilizar durante bastantes horas al día un respirador y una mascarilla. Probaron “seis modelos diferentes”, pero ninguno le encajaba correctamente, ya que, si le quedaba grande en algunas zonas, se producían fugas, pero si le quedaba pequeño, tenían que apretar la correa provocándole úlceras por presión, que, si alcanzaban cierta gravedad, provocaban la parada del tratamiento. 

Como consecuencia, las estudiantes comenzaron a buscar una solución que redujera las molestias de todas aquellas personas que se ven afectadas por una situación similar. “Ocurría además que, por sus características físicas, como el uso de gafas y audífonos, o tener una nariz grande en comparación con la boca, le añadía aún más molestias al usar la mascarilla. Por esta razón se planteó el diseño de una mascarilla respiratoria modular que permitiese el cambio de modelo, dejando descansar las zonas irritadas”, asegura María. 

DreamView, el invento ganador de los James Dyson Award 2020

Para su correcto uso, es necesario un ventilador (CPap o BiPap) y seleccionar primero las piezas de la mascarilla que se va a utilizar. Según las diseñadoras: “Primero se coloca la correa y se ajusta a la medida deseada. Si se va a emplear la mascarilla de forma oronasal, debe insertarse la almohadilla en el marco, las almohadillas nasales en sus agujeros y finalmente poner la mascarilla en la boca y las almohadillas nasales en la nariz; el último paso sería unir la mascarilla a la correa. Si quiere utilizar la mascarilla como oral, debe ponerse la almohadilla en el marco y unirlo a la correa cuando esté sobre la boca. Y si quiere la forma nasal, se deben conectar las almohadillas nasales a su marco, poner las almohadillas en la nariz y unirlo a la correa”. 

Como ganadoras nacionales del concurso James Dyson Award, María y Alicia recibirán 2,200 euros y, tendrán la oportunidad, junto los dos finalistas nacionales, de pasar a la siguiente ronda internacional donde un jurado de ingenieros de Dyson seleccionará una lista con los proyectos “Top 20” . Finalmente, Sir James Dyson, seleccionará al ganador Internacional ( 35.000 euros de premio y 5.500 euros para la Universidad); el Premio a la Sostenibilidad ( 35.000 euros) y dos finalistas Internacionales ( 5.500 euros cada uno). 

Finalistas Nacionales 

TheBlueBox, Judit Giró Benet, Universidad de Barcelona

Problema: Durante la carrera, Judit leyó un estudio realizado por CDC ( Centros para el Control y la Prevención de enfermedades), en el que se informaba que casi el 40% de las mujeres se saltaban la mamografía de detección de cáncer de mama (el 41% debido al dolor), lo que daba como resultado que, 1/3 cáncer de mama se detectase demasiado tarde, y por lo tanto, existía una posibilidad menor de supervivencia. Esta frustración es lo que le motivó a descubrir que el 93,55% de los cáncer de mama diagnosticados por una mamografía, son “falsas alarmas” (Departamento de Salud de Cataluña), y, que aunque una sola dosis de radiación no es perjudicial, la exposición anual a una mamografía aumenta el riesgo de cáncer de mama en sí mismo. Por ello, decidió investigar y desarrollar un producto que permitiera realizar una prueba de cáncer de mamá en casa, sin dolor, de forma precisa y sin radación. 

Solución: The Blue Box es un dispositivo biomédico que permite a las mujeres realizarse una prueba de cáncer de mama en casa, sin dolor, sin irradación y de bajo coste. Con solo introducir una muestra de orina , el algoritmo desarrollado por los creadores, basado en Inteligencia Artificial, reacciona a metabolitos específicos de la orina y produce una tasa de clasificación de >95%. 

ARO, Álvaro Millan Estepa, Universidad de Málaga

Problema: El sueño del joven estudiante era mejorar la calidad de vida de las personas sin visión para que pudieran realizar distintas actividades sin que su condición fuera un impedimento. Comprendió que las personas ciegas podían entender el espacio y la forma utilizando el tacto, y por ello, fundó “Tuso Haptics”, una empresa cuyo objetivo es desarrollar productos que rompan las barreras de accesibilidad y movilidad de los discapacitados visuales a través de la tecnología. 

Solución: Aro es la primera pulsera con un sistema háptico compuesto por tres actuadores mecánicos que recrean ondas analógicas (se comportan como pequeños pistones). Estas ondas contienen información como intensidad, ubicación y frecuencia. Jugando con dichas variables, diseñan sensaciones intuitivas para el tacto. El usuario ordena un destino hablando con el dispositivo o smartphone y así, comienza la guía. Cuando la aplicación detecta una nueva indicación, esta se traduce a un código y se envía en el mejormomento en que el usuario puede sentirla. La sensación es como si alguien les guiase de la mano. 

Concurso James Dyson Award 

El concurso está abierto a los estudiantes que tienen ganas de inventar y la ambición de resolver los problemas del mañana. Es un concurso organizado anualmente por la Fundación James Dyson, una organización sin ánimo de lucro que el ingeniero británico James Dyson fundó en 2002. Su objetivo es apoyar a los jóvenes estudiantes de diseño e ingeniería. 

Desde que se abrió la competición hace quince años, el emblemático inventor ya ha contribuido con más de un millón de libras esterlinas a la defensa de conceptos que rompen los límites. Para ayudar a los finalistas a desarrollar su idea novedosa, cada año el ganador nacional recibe 35.000€, y los ganadores nacionales 2.200€. A diferencia de otros concursos, los participantes tienen plena autonomía sobre su propiedad intelectual. 

El premio James Dyson forma parte de un compromiso más amplio de Sir James Dyson, para demostrar el poder que tienen los ingenieros para cambiar el mundo. El Instituto “ Dyson Institute of Engineering and Technology”, La Fundación “James Dyson Foundation” y el concurso “James Dyson Award”, encarnan esa visión de potenciar a los jóvenes estudiantes en futuros ingenieros, animándoles a aplicar sus conocimientos teóricos y a descubrir nuevas formas de mejorar sus vidas a través de la tecnología. 

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