La impresión 3D puede servir para fabricar desde objetos cotidianos hasta piezas industriales extremadamente complejas. Pero cuando se trata de desarrollar dispositivos destinados al cuerpo humano, no basta con conseguir una forma determinada: también resulta fundamental controlar cómo se comporta el material, cuánto puede deformarse o qué zonas deben ser más rígidas o flexibles. Ese es precisamente el problema que intenta resolver NitiBraid, el proyecto de Carlos Aguilar, alumno de la Universidad Politécnica de Madrid, que ha sido elegido ganador nacional del James Dyson Award 2026.
La propuesta utiliza impresión 3D de Nitinol y algoritmos de diseño para fabricar estructuras metálicas ultraflexibles inspiradas en los tejidos y los trenzados. El objetivo es poder desarrollar, entre otras aplicaciones, implantes vasculares personalizados que se adapten mejor a la anatomía concreta de cada paciente.
Junto a NitiBraid, la edición española ha seleccionado como finalistas a NitriTrack, de Sara Fernández, y Prometheus, de Eduardo Mayoral. Los tres proyectos avanzarán a la fase internacional del concurso, donde optarán a un premio de hasta 35.000 euros.
Qué tiene de especial NitiBraid
La clave de NitiBraid está tanto en el material empleado como en la forma en la que se diseña.
El Nitinol es una aleación conocida por dos propiedades especialmente interesantes: la superelasticidad y la memoria de forma. Estas características han hecho que resulte atractiva para aplicaciones médicas, aeroespaciales y de robótica.
Sin embargo, existe un problema cuando se fabrica mediante impresión 3D. Según explica la documentación del proyecto, las piezas producidas mediante fabricación aditiva presentan una elasticidad y una capacidad de deformación inferiores a las obtenidas con determinados procesos industriales convencionales. Algunos estudios citados por los responsables del proyecto sitúan esa deformabilidad aproximadamente en la mitad.
NitiBraid intenta superar esta limitación sin centrarse únicamente en cambiar la composición del material. En su lugar, modifica la arquitectura de la propia estructura.
Un algoritmo genera geometrías inspiradas en tejidos y trenzados en las que pueden controlarse elementos como el grosor, la separación o la geometría de las fibras. De esta manera es posible modificar localmente las propiedades mecánicas de la pieza y conseguir estructuras mucho más deformables.
La tecnología puede incluso combinar dentro de una misma estructura zonas rígidas y zonas flexibles, adaptando su comportamiento en función de la aplicación para la que haya sido diseñada.
De los tejidos textiles a los implantes vasculares
El origen del proyecto también resulta curioso. Durante su desarrollo se estudiaron diferentes aproximaciones para mejorar la flexibilidad de las estructuras impresas en Nitinol.
El equipo exploró estrategias inspiradas en el origami, el kirigami y mecanismos cinemáticos antes de llegar finalmente a las geometrías textiles y trenzadas. Después se desarrollaron algoritmos capaces de generar y controlar estas formas y se probaron bajo distintas condiciones de compresión.
Los ensayos realizados muestran que el diseño puede alterar parámetros como la rigidez, la capacidad de carga, la absorción de energía o la tenacidad de las estructuras.
Una de las aplicaciones sobre las que se está trabajando son los implantes vasculares.
Según los datos de la OMS recogidos en la documentación del proyecto, las enfermedades cardiovasculares provocan alrededor de 17,9 millones de muertes al año en el mundo, lo que refuerza la necesidad de seguir investigando dispositivos capaces de adaptarse mejor a las particularidades de cada paciente.
NitiBraid pretende precisamente facilitar la fabricación de estructuras personalizadas y ultradeformables capaces de ajustarse a anatomías complejas y contribuir al desarrollo de tratamientos más individualizados.
Eso no significa, sin embargo, que se trate ya de un implante disponible para uso clínico. El proyecto debe continuar su proceso de validación. Sus próximos pasos pasan por comprobar la tecnología frente a problemas reales y poner a prueba los prototipos en aplicaciones clínicas y espaciales exigentes antes de abordar su salto definitivo del laboratorio al mercado.
Tres proyectos españoles con aplicaciones muy diferentes
Los tres proyectos seleccionados en España muestran hasta qué punto la ingeniería puede atacar problemas completamente distintos. NitiBraid está centrado principalmente en nuevos dispositivos médicos, NitriTrack propone digitalizar el análisis de determinados biomarcadores presentes en la saliva y Prometheus aborda uno de los grandes problemas de los pequeños vehículos espaciales: conseguir energía cuando no hay luz solar.
Esta comparación permite entender rápidamente qué plantea cada propuesta:
| Proyecto | Responsable | Objetivo | Tecnología clave |
|---|---|---|---|
| NitiBraid | Carlos Aguilar | Crear estructuras ultraflexibles con potencial para implantes vasculares personalizados y otras aplicaciones. | Impresión 3D de Nitinol, algoritmos y estructuras inspiradas en tejidos. |
| NitriTrack | Sara Fernández | Hacer más objetiva la lectura de tiras de saliva y facilitar el seguimiento de sus resultados. | Sensor de color, resultado digital y almacenamiento de datos. |
| Prometheus | Eduardo Mayoral | Proporcionar energía continua durante años a pequeños satélites y vehículos espaciales. | Conversión betafotovoltaica y arquitectura modular. |
NitriTrack quiere convertir una tira de saliva en un resultado digital
NitriTrack parte de un problema mucho más cotidiano: las tiras de análisis que cambian de color pueden depender de la interpretación visual de quien las utiliza.
El proyecto de Sara Fernández, alumna de la Universidad Politécnica de Cataluña, propone un dispositivo con un pequeño sensor encargado de analizar el color de la tira de saliva y convertirlo en un resultado digital clasificado en seis niveles.
El resultado puede consultarse en la pantalla del propio dispositivo y los datos también pueden almacenarse para realizar un seguimiento y compararlos a lo largo del tiempo.
Otro dato especialmente interesante es su coste: el prototipo completo estaría por debajo de 60 euros.
A futuro, sus responsables plantean añadir avisos automáticos ante niveles extremos y ampliar el sistema para estudiar otros parámetros presentes en la saliva, entre ellos glucosa o pH.
Prometheus quiere mantener pequeños satélites funcionando durante años
Prometheus lleva la competición directamente al espacio.
Los pequeños satélites dependen habitualmente de paneles solares, pero estos dejan de producir energía cuando atraviesan zonas de sombra. Las baterías pueden solventar el problema, aunque añaden peso y volumen, mientras que los sistemas isotópicos tradicionales resultan difíciles de integrar en plataformas pequeñas.
Prometheus propone una fuente de energía modular y continua basada en una fuente beta, destinada a mantener operativos pequeños satélites y vehículos espaciales durante largos periodos sin depender de la luz solar.
El sistema utiliza una cadena de conversión betafotovoltaica en la que parte de la energía termina transformándose en fotones del infrarrojo cercano que posteriormente se dirigen hacia un receptor fotovoltaico encargado de producir electricidad.
Su diseño modular permitiría adaptar el número de unidades a diferentes misiones, desde nanosatélites que deben atravesar eclipses hasta pequeños rovers que necesiten energía durante la noche lunar.
Próxima parada: la fase internacional
La competición no termina con la selección española.
NitiBraid, NitriTrack y Prometheus pasan ahora a la fase internacional del James Dyson Award. Un equipo global de ingenieros de Dyson seleccionará los 20 proyectos internacionales que continuarán en el concurso.
Esos finalistas se conocerán el 14 de octubre de 2026, mientras que los ganadores mundiales serán anunciados el 4 de noviembre, después de la selección realizada por James Dyson.
El James Dyson Award celebra en 2026 su 21.ª edición. El concurso se desarrolla en 28 países y regiones y, según la organización, ha respaldado ya más de 400 inventos y concedido más de 1,75 millones de euros en premios.
Más allá del premio, los tres proyectos seleccionados en España tienen un punto en común: parten de problemas muy concretos y utilizan tecnologías avanzadas para intentar resolverlos. Desde fabricar estructuras médicas que se comporten de forma diferente dependiendo de la zona hasta convertir una lectura visual en datos digitales o mantener un pequeño vehículo espacial operativo en ausencia de luz solar.
Y precisamente ahí está uno de los aspectos más interesantes de esta edición: demostrar que tecnologías como la impresión 3D, los algoritmos de diseño, los sensores o nuevos sistemas de generación de energía pueden acabar teniendo aplicaciones mucho más tangibles de lo que inicialmente parece.


Es especialmente interesante cómo el proyecto de Carlos Aguilar aplica la fabricación avanzada a implantes vasculares, teniendo en cuenta no solo la geometría, sino también la rigidez y la deformabilidad del material. Ese enfoque puede marcar una diferencia real en dispositivos adaptados al comportamiento del cuerpo humano.
It’s interesting to see how these Spanish projects are applying innovative ideas to areas ranging from healthcare to space technology. Playing card games
on your phone now feels better than sitting at a physical table thanks to HD graphics and smooth touch controls. Live multiplayer rooms connect you with real opponents around the clock.
The variety of projects shows how creative engineering can address very different real-world challenges. Likewise slot games with cascading reels replace winning symbols with new ones creating chain reaction payouts from a single spin. Cascade mechanics dramatically increase your earning potential per round.
These projects highlight the potential of new technologies to turn innovative concepts into practical solutions. Prediction games are the easiest way to win real cash rewards if you follow stats, trends, and match analysis closely. Informed decisions consistently outperform random guessing across every game type.
A fascinating look at the ideas being developed for the James Dyson Award and the different problems they aim to solve. Likewise welcome bonuses, typically credited right after registration, help new players start without risking their own deposit first. Starter amounts vary depending on the specific platform and current promotions.
Resulta fascinante que los proyectos españoles aborden retos tan distintos, desde controlar la rigidez y flexibilidad de implantes vasculares hasta diseñar soluciones para satélites. La combinación de impresión 3D y precisión en el comportamiento de los materiales demuestra el potencial de estas propuestas.
PKR98 is a gaming platform that offers users a simple way to explore different games through a mobile-friendly interface. The PKR98 Game can be accessed on compatible smartphones, making it convenient for users who prefer gaming on the go. Before using the platform, players should download the latest official app version from a trusted source and review the available features, account options, and applicable terms. Keeping the app updated can also help provide a smoother experience and access to the latest improvements.
Es muy interesante ver cómo la impresión 3D y el diseño basado en algoritmos pueden combinarse para crear materiales tan flexibles y adaptables. Este tipo de innovación demuestra cómo la tecnología puede resolver problemas complejos, algo que también me recuerda a un Snake Game, donde la estrategia y la adaptación son claves para avanzar.
I came across HH98 recently and had a look around. The site is pretty easy to navigate, and it’s nice that the login, registration, and game sections are easy to find. There are quite a few games to choose from, so I can see why people are talking about it.
I’ve been seeing HH98 mentioned more often lately, so I checked it out. The site is pretty straightforward, and I like that the different game sections are easy to find. Overall, it seems like an interesting platform for people who enjoy online games.