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Para quienes viven en una casa con patio o en un piso con terraza, el hecho de cosechar sus propios alimentos se tantearía como una posibilidad con pocas vueltas; todo lo contrario a las personas que cuentan con un departamento a quienes la cosa se le pondría un tanto forzada.

Sin embargo, un par de equipos –cada uno por su lado- se las ha ingeniado para convertir algún área cerrada en un huerto: Grove Labs, de egresados del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), Jamie Byron y Gabriel Blanchet; y MIT CityFarm, por iniciativa de Caleb Harper.

Flora y fauna juntas

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En lo que respecta al primero de los protagonistas de esta entrega, Grove Labs, trabaja en el desarrollo de módulos que pueden ser colocados en el interior de cualquier infraestructura, para hacer posible –simultáneamente y sin necesidad de luz natural- el cultivo de verduras y la cría de peces.

Según reportes de medios especializados, para la elaboración de estos contenedores se ha apostado por los principios de la ecoponía, la versión ecológica de la hidroponía -cultivo de plantas en agua- y la acuaponía -que combina esta última técnica con la cría de peces- por lo que las partes que conforman el ecosistema se aprovechan entre sí durante su ciclo de vida –algo así como una ‘autogestión cooperada’-

Por otra parte, cabe apuntar que esta propuesta incluye una aplicación –para dispositivos móviles- capaz de controlar la marcha de este ejemplar cuya puesta en el mercado aún no está definida.

Vegetales por doquier

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En la misma línea de cultivar fuera de lo tradicional, está la gente de MIT CityFarm con el replanteamiento de “crecer allí y comer aquí” por “crecer AQUÍ y comer aquí”, mediante el plan de cultivos en edificios, a través de la conjugación de luz natural y artificial así como de técnicas fundadas en la movida hidropónica, aeropónica y bases sin suelo, en las que las raíces yacen en un tipo de bruma contentiva de todos los nutrientes necesarios para el desarrollo de los vegetales.

Al igual que el caso anterior, en el que no está clara la comercialización de esta innovación, se conoció que nada más y nada menos que Google podría apostar a este sistema para los merenderos de la organización.

Todo este andar por la tecnología nos ha de poner a todos en la onda vegetariana. ¿Será posible?

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