Hay información privada que nunca debemos compartir en las redes sociales. Es un riesgo real. A lo largo de los 365 días que tiene un año, son varios los casos de vídeos sexuales que se vuelven virales. Lo curioso es que en todos estos la mujer (adulta o menor) es la principal diana de las críticas. Ya ha habido casos de suicidios por no soportar las quejas, burlas y ataques tanto en un entorno personal y privado como en redes sociales.

Con los móviles todo el día en la mano, raro es el menor que no está en Instagram. Los expertos en Internet, ciberseguridad y especialistas en delitos cibernéticos advierten cada año de los riesgos que hay al publicar fotos de menores en Internet. Una foto inocente para unos, una foto poderosa para un pedófilo.

Cuando vayas a grabar a un menor, evita que se le vea el cuerpo descubierto e intenta tapar su cara y que no se le reconozca en absoluto. Si en la foto hay varios menores, debes hacer lo mismo con todos. Solo en España, cada 24 horas hay tres denuncias por difusión de vídeos sexuales sin consentimiento. Casi siempre lo difunden hombres para vengarse de sus exparejas. Si te ha pasado, denuncia.

Grabar, compartir y reenviar vídeos es ilegal

Partiendo de la base de que no deberíamos grabar intimidades o situaciones comprometidas, una vez que lo hacemos, lo mejor es NO difundirlas, ya que grabar, compartir y reenviar vídeos es ilegal. No es ilegal pasarle a tu mejor amigo un vídeo de tu perrito jugando con una flor, o de tu sobrino dibujando, pero sí es delito cuando ese vídeo atenta contra la intimidad, el honor y el derecho a su imagen.

Lo acontecido en la discoteca Waka es solo una de muchas situaciones y si has salido o sales habitualmente, sabes que estamos en lo cierto. Actualmente las bebidas que se sirven en discotecas y pubs pueden estar adulteradas y los síntomas son debilidad, soñolencia, impulsividad, etc. Si sospechas, busca ayuda inmediatamente.

Lo que sucedió en dicha discoteca de Barcelona está siendo investigado por los Mossos como presunto delito sexual, ya que la joven, víctima en esta situación, no recuerda absolutamente nada. Recalca que solo tomó un refresco y quedarse en blanco, según comenta la Madre de la joven. Ese desafortunado evento se grabó en la pista de baile de la discoteca Waka, que el hecho de grabarlo ya es delito, pero el compartir el vídeo en redes sociales y reenviarlo a decenas de personas, es un delito mayor penado con cárcel.

Realizar la grabación de imágenes no consentidas que afecten directamente a la intimidad de las personas que salen en el vídeo ya está tipificado en el Código Penal por atentar contra la intimidad y la integridad. Además, con la ley «Solo sí es sí» la difusión de esas imágenes incrementa la pena.

Difundir el vídeo sexual en redes sociales y a otras personas cercanas cuenta como delito de revelación de secretos y está penado con cárcel de 2 a 5 años, concretamente. Con la ley «Solo sí es sí», castigará tanto a la persona que lo grabó, como a quienes recibieron el vídeo y continuaron la cadena de difusión. Para estos útimos se impondrá una pena de multa de entre uno y tres meses.

Hasta 8 años de cárcel

Existen agravantes de este delito. Al ser una menor y haberse difundido el vídeo sexual sin su consentimiento, aparte de poderse tratar de un delito sexual y haber afectado gravemente a su intimidad, la condena que se elegiría sería «en su mitad superior». Es decir, que la condena en un delito de estas circunstancias oscila entre los 2 y los 8 años de cárcel, pero, en este caso, al estar el agravante de ser menor de edad, se elige «la mitad superior»: de 5 a 8 años.

Los expertos recuerdan que el anonimato íntegro no existe. En la actualidad hay decenas de métodos para rastrear la huella de un vídeo por Internet. Con esto, lo que intentan es disuadir a quienes comenten esos delitos, ya que tarde o temprano se sabrá quién lo envió a quién, qué persona lo hizo público, quién lo compartió, cuántas veces se reenvió, etc.

¿Qué hacer ahora?

Desde aquí, y habiendo antecedentes como el caso de una mujer de Alcalá de Henares que se suicidó al no poder soportar la presión de las redes, la prensa y saber que sus 2.500 compañeros de la fábrica tenían el vídeo sexual en su poder, y que nadie la apoyó, queremos pedir un poco de respeto, empatía y comprensión.

Es una menor, sufriendo un caso de acoso bestial a nivel nacional y donde hay un proceso judicial abierto. Si recibes el vídeo o lo ves en redes sociales, lo denuncias. Si te llega por WhatsApp o Telegram, lo eliminas rápidamente. Piensa que a esa chica le han destrozado la vida, igual que a su familia. No compartas capturas, ni información privada, ni nada relacionado con el vídeo, con ella o de su familia.

Piensa que ella no tiene culpa, el delito lo comenten quienes graban y difunden.

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