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Aunque la idea futurista de los coches voladores aún no ha llegado, podríamos decir que el mundo da un paso que nos acerca más a las ideas impensables hasta hace unas décadas. Ejemplo de esto es el concepto de los coches autónomos, una idea que parece que comienza a despegar a toda velocidad.

Todo parece indicar que conducir será cuestión de opción y no de necesidad porque los coches autónomos comienzan a perfilarse como el modo de transporte de nuestro futuro más cercano.

Si bien es cierto que la idea de este tipo de coches data de 1939 cuando Norman Bel Geddes presentó el concepto en la feria de muestras Futurama, patrocinada por General Motors, no fue sino hasta la primera década de este nuevo milenio cuando la idea se convirtió en un proyecto viable.

Los coches sin conductor son vehículos autónomos que tienen la capacidad de imitar el manejo y control humano. Estos automóviles perciben el medio que los rodea gracias a técnicas complejas como láser, radar, GPS y visión computarizada.

El coche de Google

Aunque actualmente hay varios programas activos en el diseño de este tipo de coches, el proyecto más destacado es sin duda el de Google.

El gigante de Internet se ha propuesto ser el pionero en esta área y aunque había estado trabajando junto con otras compañías de automóviles para incorporar el software de autoconducción en determinados modelos de coches, la compañía de Mountain View ha querido entrar de lleno en el proyecto y diseñar sus propios vehículos, por lo que el año pasado anunció que en 2017 podría lanzar su primera flota de coches sin conductor.

Este ambicioso proyecto de Google, que inició en 2009, ya comienza a tener una verdadera forma y hoy día podemos saber muchos detalles del esperado prototipo. A finales de mayo, la empresa presentó el Google Car, un coche que según Sergey Brin, cofundador de Google, no tendrá volante ni pedales, podrán viajar dos personas y alcanzará una velocidad máxima de 40 km/h. El vehículo contará con múltiples sensores para determinar la posición del vehículo así como la proximidad de objetos y personas.

La tecnología de Google para los coches autónomos ya había sido puesta a prueba en carreteras y autopistas, pero desde hace un año se han comenzado a rodar 24 prototipos del Lexus RX450h por zonas urbanas, específicamente en las calles de Mountain View en California, EE UU, donde la compañía tiene su sede.

En las zonas urbanas, estos coches se enfrentan a otro tipo de dificultades ya que, por ser zonas más pequeñas, existen más objetos moviéndose alrededor, lo que supone un reto y otro gran paso para los coches sin conductor.

Otras propuestas

En el mercado naciente de los vehículos autónomos, Google no es el único que se prepara para la fabricación de esta nueva generación de automóviles. Renault también ha prometido ofrecerlos para el año 2020 y la prueba de sus avances en el campo se demuestran con su primer prototipo que se conduce solo, el Renault Next Two.

No obstante, hay que destacar que la apuesta de la firma francesa no habla de funcionamiento pleno, sino más bien de una tecnología capaz de facilitarnos las cosas al permitirnos ahorrar tiempo, dinero y emisiones en nuestros desplazamientos.

Así, el Renault Next Two se presenta como un vehículo capaz de conducir de forma completamente autónoma en escenarios de congestión de tráfico donde la velocidad máxima será de 30 Km/h; a partir de esta velocidad, será de nuevo el conductor el encargado de tomar el control de vehículo.

Otra propuesta interesante de los coches sin conductor llega de la mano de Volvo, empresa que promete revolucionar el mercado de la conducción autónoma. La marca sueca ha desarrollado un mecanismo basado en imanes situados a lo largo de las carreteras, los cuales crean un “ferrocarril” invisible que permiten al coche estar literalmente pegado al asfalto.

La empresa considera que este sistema de imanes es mucho más seguro que el basado en sistemas de navegación vía GPS, cámaras y sensores, ya que según ellos, estos tienen limitaciones en ciertas condiciones. Ahora, si este tipo de coches serán realmente el futuro, no sabemos.

Por su parte, Baidú, el ‘Google chino’ no ha querido quedarse atrás de su competidor occidental y ha presentado su propuesta de coche autónomo,aunque no lo plantea tal cual lo hace la gente de Mountain View, sino más bien como un asistente de conducción.

Así lo ha explicado Kai Yu, director del Institute of Deep Learning de Baidu, en declaraciones reseñadas por The Next Web, en las que explica que su propuesta se basa en “un asistente inteligente que reúne datos a partir de situaciones en la carretera y los procesa localmente. No consideramos a esto un coche que se maneja solo. Creo que un automóvil debería ayudar a la gente, no reemplazarla, así que llamamos a esto un automóvil altamente autónomo”.

¿Es hora del coche autónomo?

El Gobierno británico ya ha autorizado que los coches sin conductor comiencen a transitar en sus calles a partir de enero de 2015, pero aún hay muchas cosas inciertas y es difícil pensar que esta tecnología pueda volverse popular en poco tiempo.

Tanto es así que incluso Sergey Brin ha dicho a The New York Times que no cree que la gente vaya a querer comprar estos vehículos para su uso diario, sino que los ve más bien “como un servicio que esté a disposición” del público.

Y es que de momento, los coches autónomos más que problemas de tecnología, están inmersos en otro tipo de problemas… Sí, para que la conducción autónoma sea una realidad existen varios dilemas que los humanos tendremos que resolver antes porque este tipo de coches deben ser seguros no solo para sus ocupantes sino también para los humanos que estén a su alrededor.

La seguridad de la conducción autónoma es un tema que la industria ha abordado desde un principio y es algo que los futuros usuarios de estos coches también deberían hacer. Cuando los coches autónomos comiencen a circular oficialmente en las carreteras, compartirán el espacio con el resto de conductores, es por esto que debemos pensar en los riesgos que implicaría su funcionamiento.

Aunque todas las pruebas realizadas hasta el momento indican que los riesgos que entraña viajar en un automóvil se minimizarán, aún existirán algunos por lo que la responsabilidad y la precaución de los usuarios no puede quedar a un lado. ¿Ha llegado la hora del coche autónomo? Solo el tiempo podrá respondernos.

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